Ave María (mal llamado de "Caccini")
-Título: Ave María.
En concreto este Ave María se trata de algo que es conocido como un “engaño musical”, práctica que consiste en que un compositor, normalmente contemporáneo, crea una obra que intenta imitar música del pasado y la intente atribuir a algún compositor reconocido para que la obra parezca de mayor categoría (práctica a la que pertenece, por ejemplo, otra obra muy popular como es el Adagio llamado de Albinoni que en realidad era del compositor contemporáneo Remo Giazotto).
Como curiosidad, en este disco original, el Ave María aparecía como obra anónima, no siendo la atribución a Caccini con la que pasó a la posteridad debida a Vavilov. Posiblemente fue su compatriota, el organista Mark Shakhin, quien colaboró con él en el citado disco, quien tras su muerte difundió así la obra que apareció por primera vez vinculada al compositor italiano en otra grabación discográfica de Melodiya en 1975.
Algunos entendidos, no obstante, no se explican cómo esta atribución pudo “colar” durante tantos años. Analizando otras obras de Caccini en comparación a este Ave María, la música de Caccini es la música propia del tardo-Renacimiento y primer Barroco, con armonías más elaboradas y con una melodía prácticamente supeditada a los largos textos religiosos pues hay que recordar que nos encontramos en plena época de la Contrarreforma, con una Iglesia Católica que velaba por el estricto cumplimiento de la doctrina y la efectividad y claridad a la hora de transmitir su mensaje. En cambio la pieza de Vavilov usa una armonía tonal más clásica, siendo armónicamente más simple, y con una melodía que claramente prevalece sobre el texto, un texto que además queda reducido solo a sus dos primeras palabras, algo que no hubiera sido permitido para nada en la Iglesia de aquel momento (Contrarreforma).
La adaptación:
-Autor: Vladímir Fiódorovich Vavílov.
-Año aproximado de composición: 1970.
-Origen: pieza lírica/coral tipo “pastiche” o “engaño musical histórico” compuesta para la oración católica del “Ave María” e inspirada en la música barroca, popularmente conocida como “Ave María de Caccini” por ser atribuida tradicional y erróneamente al compositor barroco Giulio Caccini.
-Año aproximado de composición: 1970.
-Origen: pieza lírica/coral tipo “pastiche” o “engaño musical histórico” compuesta para la oración católica del “Ave María” e inspirada en la música barroca, popularmente conocida como “Ave María de Caccini” por ser atribuida tradicional y erróneamente al compositor barroco Giulio Caccini.
-1ª adaptación: la primera adaptación “cofrade” la realiza en 2013 la conocida Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Victoria, “las Cigarreras” de Sevilla. Posteriormente sería adaptada para Agrupación Musical por varias bandas.
-1ª grabación en AM: en el disco Gratia Plena (2016) de la Agrupación Musical Virgen de Gracia de Archidona (Málaga).
-1ª grabación en AM: en el disco Gratia Plena (2016) de la Agrupación Musical Virgen de Gracia de Archidona (Málaga).
Reseña histórica:
Una de las composiciones actualmente de moda dentro de los repertorios de la música cofrade contando con adaptaciones en cualquiera de sus 3 estilos para banda e incluso siendo interpretada hasta en música de capilla y vocal, tanto en procesiones como en cultos internos y actos de nuestras Hermandades, debido a una melodía especialmente hermosa y sentimental que se viene haciendo hueco en nuestra Semana Santa especialmente desde que la popular Banda de “las Cigarreras” de Sevilla la adaptara y la estrenara en Cuaresma del año 2013.Popularmente llamado como “de Caccini”, es uno de los “Ave María” más famosos del mundo, siendo conocido así en parte para distinguirlo de otros pero tambié porque su composición se atribuyó durante décadas al compositor tardo-renacentista/barroco italiano Giulio Caccini (1551-1618). Sin embargo la realidad descubierta hace ya bastantes años sobre su autoría dista mucho de esta atribución, y es que este Ave María ni es una obra del mencionado Caccini ni mucho menos es una pieza barroca y ni siquiera es italiana.
En concreto este Ave María se trata de algo que es conocido como un “engaño musical”, práctica que consiste en que un compositor, normalmente contemporáneo, crea una obra que intenta imitar música del pasado y la intente atribuir a algún compositor reconocido para que la obra parezca de mayor categoría (práctica a la que pertenece, por ejemplo, otra obra muy popular como es el Adagio llamado de Albinoni que en realidad era del compositor contemporáneo Remo Giazotto).
Fue Vladímir Fiódorovich Vavílov, guitarrista, laudista y compositor soviético (pues vivió entre 1925 y 1973, cuando todavía existía la URSS) el verdadero autor de esta pieza, quien la compuso hacia 1970 cuando él mismo la graba en un disco titulado “Música de laúd de los siglos XVI-XVII”, publicado por la discográfica “Melodiya” (que era propiedad del estado soviético). En este disco, a pesar del título, todos los temas eran obra de Vavílov pero él mismo los atribuía a compositores renacentistas o barrocos o directamente los ponía como piezas anónimas de esos periodos. El motivo de esta decisión lo explicaría Tamara Vavilov, su hija, ya fallecido éste:
“Mi padre estaba convencido de que las obras autodidactas de un desconocido compositor con el vulgar apellido "Vavilov" nunca serían publicadas. Pero él realmente quería que su música llegara a la audiencia y llegó hasta el extremo de dar toda la gloria a los compositores medievales y "autores desconocidos".”
Algunos entendidos, no obstante, no se explican cómo esta atribución pudo “colar” durante tantos años. Analizando otras obras de Caccini en comparación a este Ave María, la música de Caccini es la música propia del tardo-Renacimiento y primer Barroco, con armonías más elaboradas y con una melodía prácticamente supeditada a los largos textos religiosos pues hay que recordar que nos encontramos en plena época de la Contrarreforma, con una Iglesia Católica que velaba por el estricto cumplimiento de la doctrina y la efectividad y claridad a la hora de transmitir su mensaje. En cambio la pieza de Vavilov usa una armonía tonal más clásica, siendo armónicamente más simple, y con una melodía que claramente prevalece sobre el texto, un texto que además queda reducido solo a sus dos primeras palabras, algo que no hubiera sido permitido para nada en la Iglesia de aquel momento (Contrarreforma).
La adaptación:
Respecto a su viaje a la música cofrade, aunque posiblemente esta música ya haya sido utilizada antes (posiblemente adaptada a Banda de Música), la obra ganaría popularidad gracias a la mencionada adaptación por la conocida Banda de Cornetas y Tambores de las Cigarreras de Sevilla, siendo una versión “corta” del Ave María grabado originalmente por Vavilov, pues se interpreta desde su segunda mitad usando como introducción el “puente” que en dicha grabación realiza el órgano y en la tonalidad de Fa menor para facilitar la incorporación de la corneta. Tras la adaptación de Cigarreras, muchas bandas han tomado o bien dicha versión o bien elaborado propias introduciendo variaciones al gusto, tomando incluso versiones distintas a la original con motivos sacados de diversos arreglos orquestales.
A pesar de haber sido ya bastante desmentida la atribución a Caccini e incluso conociéndose su verdadero origen, en el mundo cofrade se viene perpetuando el error, condenando al ostracismo al verdadero artífice de dicha música, apuntando todo a que se hace, no por ignorancia sino de manera plenamente consciente por cuestiones puramente comerciales (tal vez por aparentar que se es más culto por ello, ya que vende más un apellido italiano como es Caccini y/o hablar de que se ha adaptado una pieza barroca, que decir que se está tocando una pieza contemporánea de un compositor soviético).
Comentarios
Publicar un comentario